El Adviento

El Adviento

Muchos de nosotros tenemos una noción básica de qué es el adviento, sabemos que es una celebración litúrgica, que se utiliza el color morado, que se prende una vela cada domingo, que se celebra antes de navidad, pero, ¿realmente sabemos que significado tiene en nuestras vidas? ¿Aplicamos esta celebración en nuestro diario vivir? ¿Tenemos conocimiento del porque la celebración?

Veamos un poco de historia,
el adviento es el comienzo de un nuevo año litúrgico, se celebra cuatro domingos antes del día de navidad, viene de la palabra en latín adventus que significa llegada o venida. Los historiadores creen que durante el siglo IV y V en la época de España y Gaul, El Adviento era una época de preparación para el bautismo de nuevos cristianos en la fiesta de Jesús de Epifanía, la celebración es representada por la visita de los reyes magos al niño Jesús (Mt 2,1), Su bautismo en el rio Jordán por San Juan el Bautista (Jn 1,29) y su primer milagro en las Bodas de Cana (Jn 2,1).  La época del adviento es la época de la preparación, muchos cristianos pasaban 40 días en ayuno, en oración y en penitencia.

Para el siglo XI, los Cristianos Romanos unieron el adviento con la venida de Jesucristo. Pero la venida que ellos hablaban no era la primera venida de nuestro Señor sino la segunda viniendo de las nubes para juzgar a vivos y muertos en el mundo. Fue hasta la Edad Media, donde el Adviento fue relacionado directamente con la primera visita de Jesucristo en Navidad. Con esto podemos entender porque la iglesia utiliza pasajes Bíblicos del final del mundo, el juicio final y la invitación de San Juan el Bautista al arrepentimiento y la penitencia para estar preparados.

El Espíritu del Adviento,
entendiendo un poco la historia podemos determinar que en este tiempo de Adviento se posee una doble naturaleza, es el tiempo de conmemoración de la venida del Hijo de Dios entre los hombres y la espera de la venida de nuestro Señor Jesucristo al mundo. Durante esta linda época, no podemos olvidar la presencia del Espíritu Santo que primero actúa profetizando la venida del Mesías, y luego, en Jesucristo. Eso nos alienta a que las necesidades que posee el hombre solo pueden realizarse desde la perspectiva del Espíritu Santo, pero para ello tenemos que estar dispuestos en ser dóciles y tratar de ser instrumentos del El, pues El es el que nos permite ir caminando firmemente por todas las metas que Dios nos van poniendo a lo largo de nuestras vidas. Nos recuerda que no estamos solos, que el Señor no nos abandona ni nos deja, nos invita a recordar que la presencia de Jesucristo en nuestras vidas no solo es una compañía, sino es un todo, es nuestra guía, nuestra luz, nuestro amigo, nuestra esperanza y nuestra fortaleza.

En este camino hacia la Navidad, es momento de reconocer y gozar la presencia total de Jesucristo en nuestras almas, dejándonos guiar por una estrella, por el Espíritu Santo de Dios. Esto nos debe de llenar de paz y serenidad, mas sin embargo, también nos exige aprender a escuchar que es lo que el Espíritu Santo nos quiere decir, aceptar lo que El nos va poniendo en el camino sin someter juicio alguno y volvernos instrumento de El no de nuestra mente, de nuestros pensamientos, de nuestros deseos mundanos, de nuestros caprichos, porque cuando nuestra mente abarca nuestras acciones, el Espíritu Santo no puede actuar en nosotros con facilidad porque no estamos dispuestos a escucharlo ya que solo escuchamos lo que queremos oír. Es un gran reto esta época, porque no solo sabemos que Dios esta ahí cerca muy cerca nuestro pero tenemos que querer dejar una parte atrás, la parte de mundo, la parte de consumismo, la parte que en vez de querer ayudar y hacer un cambio en el mundo nos queremos refugiar en los centros comerciales gastando dinero que no tenemos, haciendo colas de colas para quedar bien con nuestros familiares y no con gente que realmente estamos llamados a ayudar.

En esta época de Adviento, esta muy de moda el ir a asilos, hospitales, regalar ropa usada, juguetes que ya no se usan en las casas, pero, realmente crees que ese es el propósito al que Dios nos llama en esta época? A dar lo que ya no te sirve? La Madre Teresa de Calcuta decía lo siguiente, ”Hay quien dice que mejor que dar un pez a un pobre hay que enseñarle a pescar, que no basta con ayudar a un pobre sino que hay que cambiar el mundo; esto es verdad pero no basta con hablar, hay que actuar...”.

Realmente actuamos de corazón? Realmente creemos que podemos cambiar el mundo? Creo que antes de cambiar al mundo tenemos que empezar por cambiarnos a nosotros mismos porque que mas lindo que cambiar con nuestro ejemplo.

El Adviento de María,
¿Quién es la que ha esperado a su perfección la venida del Salvador? Nuestra Virgen Santísima. Toda esta preparación alcanza su cúspide en la Virgen María, la escogida para ser la madre del Redentor. Ella fue preparada por El Señor de manera especial y única, haciéndola inmaculada. Tanto le importa a Dios preparar nuestros corazones para recibir las manifestaciones de su presencia y todas las gracias que El desea para nosotros que quiere que veamos lo que hizo con la Santísima Virgen María. Ella fue concebida sin pecado original, sin deseos desordenados, tendencias pecaminosas, con un corazón puro, en espera y ansia solo de Dios. Toda esta acción es una acción milagrosa del Espíritu Santo, preparándola para llevar en su seno al Salvador del mundo.  El adviento de María esta marcado por tres virtudes: Fe, Esperanza y Caridad.

Fe: "La fe es la garantía de los bienes que se esperan, la certeza de las realidades que no se ven" (Heb. 11,1). La fe es una virtud dada directamente por Dios pero hay que alimentarla y hacerla crecer y fortalecer a través de nuestra obediencia y confianza. Creer nunca ha sido fácil ya que tendemos a que nos expliquen con hechos el origen de las cosas y pues la fe es creer sobrepasando todo razonamiento humano. También no es fácil porque el tener fe significa renunciar al razonamiento propio y aceptar la medida de Dios sabiendo y confiando que es superior a la nuestra. La Virgen María tuvo una fe ejemplar, no ha existido criatura alguna que se pueda comparar con la fe de nuestra Virgen María ya que su vida requirió de su corazón una fe sobrenatural capaz de responder al misterio al cual se le llamo a cumplir. Que mas fe que la fe de creer que su Hijo seria llamado hijo del Altísimo, el Dios hecho hombre, la palabra encarnada. Te das cuenta que esta fe de María fue un bien para todos no solo para su propio gozo? María no fue instrumento pasivo de Dios sino que coopero para nuestra salvación por medio de la increíble fe y obediencia en su corazón. Bendita eres entre todas las mujeres!

Esperanza: la esperanza es otra virtud nacida de la fe, esperar, anhelar es tener esperanza, es amor. La esperanza proviene de la fidelidad le las promesas de Dios, su bondad y la espera a un encuentro amado con El. María, primero que todo, tenia esperanza su esposo José la apoyara al conocer su embarazo, ella callaba, oraba y esperaba en Dios, y por su espera, el ángel se le aparece en sueños a José revelándole lo sucedido. También nos enseña María la espera de su hijo Redentor, esperar con alegría y añoranza la revelación del hijo de Dios. Es de ella de quien la Iglesia aprende a esperar, a permanecer en estado de expectación con esperanza, aprende de ella a vivir el Adviento.

Caridad: hay que recordar que la espera de María no era egoísta, ella no esperaba solo a su hijo como cualquier madre sino la venida del Salvador del mundo, quien venia por el gran amor al hombre para salvarnos. Ella nunca poseyó su hijo sino lo entrego. Ella se prepara también para la entrega, el sufrimiento pero la fe y esperanza que abundan de su caridad trae al hombre la salvación.

En este Adviento, aprendamos a romper razonamientos, paradigmas, nuestra forma única de ver las situaciones de la vida, de vernos a nosotros mismos. Dejemos de clasificar, dividir y confiemos en Dios, dejemos que el Espíritu Santo habite en nuestras vidas sin imponerle que hacer con nosotros y los demás, permitamos que el Espíritu Santo nos hable, nos guie y nos inspire. ¿No sabes como? Solo aprende a escuchar, a no hacer ruido con tus insistencias, a abrir tu corazón y poner delante de todo a Dios y no escuchar mas lo que no viene de El, no cortes la comunicación con El haciendo ruido, es una comunicación de amor entre Dios y cada uno de nosotros.

En este tiempo de Adviento, escuchemos a Dios, permitamos que produzca la mayor alegría para nosotros, un encuentro personal, una apertura interior. No estropeemos los planes queriendo imponer nuestras ideas, dejemos a Dios actuar con libertad y veremos grandes Milagros.

Jesús en ti confío.

Brenda Zimeri
Equipo Hombre Nuevo Guatemala