Jubileo de la Misericordia

Jubileo de la Misericordia

¿Qué es el año de la Misericordia?

¿Sabemos del gran regalo que nos da Dios a través del jubileo extraordinario donde el Papa Francisco instituyó el año de la Misericordia?

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, «rico en misericordia» (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como «Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad» (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la «plenitud del tiempo» (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios.” Con estas palabras se inicia la Carta Apostólica del Santo Padre el Papa Francisco, convocando a vivir y a participar en el Año de la Misericordia que dará comienzo en la solemnidad de la Inmaculada Concepción el próximo 8 de Diciembre del presente año y culminará en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de Noviembre 2016.

¿Cuando ha anunciado el papa Francisco este Año Santo de la Misericordia?

Realizó el anuncio en el segundo aniversario de su elección como Pontífice el viernes 13 de marzo de 2015, una propuesta celebrada en todo el mundo para promover la apertura extraordinaria de las iglesias y favorecer la celebración del sacramento de la Reconciliación. 

¿Con qué motivo?

Con el Jubileo de la Misericordia, El Santo Padre quiere poner en el centro de la atención al Dios misericordioso que invita a todos a volver hacia Él. El encuentro con Dios inspira la virtud de la misericordia. La apertura del próximo Jubileo adquiere un significado especial ya que tendrá lugar en el 50º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II (1965), un impulso para que la Iglesia continúe la obra iniciada con el Vaticano II.

Porqué es un regalo el año de la Misericordia y en qué consiste? Un Jubileo ordinario se da cada 25 años y en ésta ocasión El Santo Padre adelantándose 10 años nos regala el año de la Misericordia, el cual consiste en que durante 1 año se conceden indulgencias a los fieles que cumplen las disposiciones establecidas por la iglesia.

¿Qué es un Año Santo?

Consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, para renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, los jubileos son siempre una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.  Los Años Santos ordinarios celebrados hasta hoy han sido 26. El último fue el Jubileo del año 2000.

¿Qué importancia adquiere la misericordia para el papa Francisco?

La misericordia es un tema muy sentido por el Papa, en el primer ángelus después de su elección, el Santo Padre afirmó que: “Al escuchar misericordia, esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo. Necesitamos comprender bien esta misericordia de Dios, este Padre misericordioso que tiene tanta paciencia” Además, en el texto de la edición en castellano de la exhortación apostólica Evangelii gaudium el término “misericordia” aparece 29 veces. 

¿Habrá indulgencia durante este Año Santo extraordinario?

Sí, como es habitual en este tipo de convocatorias. Francisco envió una carta a Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, en la que explica en qué circunstancias se concederá la indulgencia.  Y qué es una indulgencia? Por medio de las indulgencias se nos quitan las cicatrices que nos deja pecado. Y por medio de una indulgencia podemos sacar a un alma del purgatorio.

¿Cómo ganamos una indulgencia en éste año de la misericordia?

  • Durante éste año recibirán la indulgencia jubilar los fieles que peregrinen a la Puerta Santa abierta de cada catedral o iglesia según lo estipule el respectivo obispo diocesano (como por ejemplo la Basílica de Esquipulas), o que visiten alguna de las cuatro basílicas de Roma (San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros o Santa María la Mayor). Será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entre podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.  O bien podemos ganar una indulgencia  haciendo un acto de misericordia.  Hay obras de misericordia corporales como dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar al preso, visitar al enfermo, y hay obras de misericordia espirituales como perdonar, sufrir con paciencia los defectos de los demás, la corrección fraterna, rezar por los vivos y por los difuntos, enseñar al que no sabe, etc.  Lo que hay que tener en cuenta es que previo a pasar por la Puerta Santa o realizar el acto de misericordia, la persona tiene que estar en gracia de Dios para poder obtener la indulgencia, es decir, estar confesada, haber recibido la eucaristía, hacer un acto de contrición (detestación del pecado), y hacer la profesión de fe (rezar el CREDO).
  • Las personas que físicamente no se puedan trasladar a estos templos, como enfermos, ancianos, etc., recibirán igualmente la indulgencia cuando vivan su “sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor” y reciban la comunión y participen en la misa, también a través de los medios de comunicación.
  • Los presos que, “incluso mereciendo alguna pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida”. 
  • La carta recoge explícitamente por la preocupación del Papa ante el “drama del aborto” y las mujeres que llevan “en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa”. Sin embargo, “el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido”, subraya Francisco, quien concede a todos los sacerdotes durante este Año jubilar “la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón”. Estos sacerdotes, por su parte, deben prepararse para esta tarea, conjugando “palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido”.

Vuelven a la mente las palabras cargadas de significado que san Juan XXIII pronunció en la apertura del Concilio para indicar el camino a seguir: «En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad… La Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad católica, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella». En el mismo horizonte se colocaba también el beato Pablo VI quien, en la Conclusión del Concilio, se expresaba de esta manera: «Queremos más bien notar cómo la religión de nuestro Concilio ha sido principalmente la caridad. La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio. Una corriente de afecto y admiración se ha volcado del Concilio hacia el mundo moderno. Ha reprobado los errores, sí, porque lo exige, no menos la caridad que la verdad, pero, para las personas, sólo invitación, respeto y amor. El Concilio ha enviado al mundo contemporáneo en lugar de deprimentes diagnósticos, remedios alentadores, en vez de funestos presagios, mensajes de esperanza: sus valores no sólo han sido respetados sino honrados, sostenidos sus incesantes esfuerzos, sus aspiraciones, purificadas y bendecidas. Otra cosa debemos destacar aún: toda esta riqueza doctrinal se vuelca en una única dirección: servir al hombre. Al hombre en todas sus condiciones, en todas sus debilidades, en todas sus necesidades». Con estos sentimientos de agradecimiento por cuanto la Iglesia ha recibido y de responsabilidad por la tarea que nos espera, atravesaremos la Puerta Santa, en la plena confianza de sabernos acompañados por la fuerza del Señor Resucitado que continua sosteniendo nuestra peregrinación. El Espíritu Santo que conduce los pasos de los creyentes para que cooperen en la obra de salvación realizada por Cristo, sea guía y apoyo del Pueblo de Dios para ayudarlo a contemplar el rostro de la misericordia.

En el día de la culminación del año de la Misericordia, cerrando la Puerta Santa, tendremos ante todo sentimientos de gratitud y de reconocimiento hacia la Santísima Trinidad por habernos concedido un tiempo extraordinario de gracia. Encomendaremos la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos a la Señoría de Cristo, esperando que derrame su misericordia como el rocío de la mañana para una fecunda historia, todavía por construir con el compromiso de todos en el próximo futuro. ¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros.

Como primero deber antes de empezar este tiempo de gracia que es el Año Santo de la Misericordia, debemos creer que esa misericordia es real. Interiorizar lo que significa en nuestra vida y en la vida de la Iglesia. ¡No podemos, como cristianos, dejar cerrada la puerta de la misericordia que un Dios lleno de amor nos está abriendo de par en par! ¡Entremos de lleno en este misterio! preparémonos para entrar por esa puerta santa que pronto se abrirá y dejemos atrás todos los miedos y dudas que nos lo impiden. En la Misericordiae Vultus (el rostro de la misericordia), la bula de convocación para este año extraordinario, el Santo Padre nos da puntos fundamentales.

Les dejamos los 12 elementos clave (todos ellos tomados del texto de la bula), que nos ayudarán a comprender que significa este tiempo de gracia:

  1. El Llamado a la Iglesia de contemplar el misterio de la misericordia: Como un don recibido gratuitamente que trae consigo la responsabilidad de anunciarlo.
  2. Reconocer a Dios como un Padre que jamás se da por vencido hasta que no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia: “Porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón”.
  3. La Apertura de la Puerta Santa como símbolo de un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar con mayor entusiasmo y convicción la propia fe: La Iglesia quiere ser en el mundo signo vivo del amor del Padre. 
  4. Que la Iglesia y las parroquias sean oasis de misericordia: El Papa remarca como cada Iglesia particular estará directamente comprometida a vivir este Año Santo como un momento extraordinario de gracia y de renovación espiritual para acoger a todos con misericordia.
  5. Ser misioneros de la misericordia: “Queremos vivir este Año Jubilar a la luz de la palabra del Señor: Misericordiosos como el Padre. El evangelista refiere la enseñanza de Jesús: « Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso » (Lc 6,36)”.
  6. Impulsar las peregrinaciones como estímulo para la conversión: “Esto será un signo del hecho que también la misericordia es una meta por alcanzar y que requiere compromiso y sacrificio”.
  7. Redescubrir las obras de misericordia corporales y espirituales: “El amor, después de todo, nunca podrá ser una palabra abstracta. Por su misma naturaleza es vida concreta: intenciones, actitudes, comportamientos que se verifican en el vivir cotidiano. La misericordia de Dios es su responsabilidad por nosotros. Él se siente responsable, es decir, desea nuestro bien y quiere vernos felices, colmados de alegría y serenos. Es sobre esta misma amplitud de onda que se debe orientar el amor misericordioso de los cristianos. Como ama el Padre, así aman los hijos. Como Él es misericordioso, así estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros”.
  8. Vivir la cuaresma con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios: En la meditación y la escucha atenta de la Palabra de Dios.
  9. Fomentar la iniciativa de las “24 horas para el Señor” para que más personas se acerquen al sacramento de la Reconciliación: “Durante el Jubileo extraordinario de la Misericordia, el confesionario será la Puerta Santa del alma”.
  10. Promover la indulgencia por la que Dios hace evidente este amor que es capaz de destruir el pecado de los hombres: Es necesario comprender que la reconciliación con Dios es posible por medio del misterio pascual y de la mediación de la Iglesia.
  11. Tiempo oportuno para cambiar de vida. Tiempo para dejarse tocar el corazón: “¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón. Ante el mal cometido, incluso crímenes graves, es el momento de escuchar el llanto de todas las personas inocentes depredadas de los bienes, la dignidad, los afectos, la vida misma”.
  12. Que nuestro pensamiento se dirija a María madre de la misericordia: Para que en la mirada de María podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios.

Diana Gomez Recinos
Equipo Hombre Nuevo Guatemala