Una Encíclica que asusta

Una Encíclica que asusta

Sí,... les asusta a las transanacionales, que ven en peligro sus negocios explotando las riquezas de los países pobres. Les asusta a los que creen que el beneficio económico es el único criterio de una empresa. Nos asusta a todos porque el Papa nos acusa de que la pobreza en el mundo es prefabricada. 

Pero lo más importante para mí fue esta frase que engloba toda su encíclica. Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona" (n. 117). En otras palabras el olvido de Dios Padre Creador y dueño del universo, destruye a la familia y la misma convivencia humana. Por eso esta enciclia no recuerda que debemos vivir en familia esa presencia de Dios en todo momento, orando y bendiciendo los alimentos, no desperdiciando la comida, no contaminando nuestro ambiente, enseñar a nuestros hijos a admirar la creación como el santo de Asís. Entender que todo lo que tenemos son dones recibidos del cielo, viviendo de una manera más frugal, no contaminando nuestras mentes con ruido y teconolgía, cultivando el orden la limpieza en el hogar y respetando seriamente el domingo para dar gracias a nuestro Creador.Sí,... les asusta a las transanacionales, que ven en peligro sus negocios explotando las riquezas de los países pobres. Les asusta a los que creen que el beneficio económico es el único criterio de una empresa. Nos asusta a todos porque el Papa nos acusa de que la pobreza en el mundo es prefabricada. 

Pero lo más importante para mí fue esta frase que engloba toda su enciclica. Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona" (n. 117). En otras palabras el olvido de Dios Padre Creador y dueño del universo, destruye a la familia y la misma convivencia humana. Por eso esta enciclia no recuerda que debemos vivir en familia esa presencia de Dios en todo momento, orando y bendiciendo los alimentos, no desperdiciando la comida, no contaminando nuestro ambiente, enseñar a nuestros hijos a admirar la creación como el santo de Asís. Entender que todo lo que tenemos son dones recibidos del cielo, viviendo de una manera más frugal, no contaminando nuestras mentes con ruido y teconolgía, cultivando el orden la limpieza en el hogar y respetando seriamente el domingo para dar gracias a nuestro Creador.